
La junior canadiense completó el traspaso del 100% de dos propiedades en Mendoza, con pago final en efectivo y acciones. La operación refuerza su posición en un distrito argentino que busca reactivar la exploración de cobre.
Argentina Metals Corp. cerró la adquisición del 100% de las propiedades El Salado y La Quimera, ubicadas en Mendoza, Argentina, tras recibir la aprobación de transferencia y registro por parte de la Dirección de Minería de la Provincia de Mendoza. La operación incorpora 9.980 hectáreas a la cartera de exploración de cobre de la compañía y consolida su estrategia de construir una posición de escala en el oeste mendocino.
La empresa, listada en TSX Venture Exchange bajo el ticker VLLC y en Frankfurt con el símbolo VA5, informó que los activos fueron transferidos a Argentina Metals S.A.S., filial de propiedad total de la compañía. El cierre da continuidad al acuerdo anunciado originalmente en marzo de 2026 y modificado posteriormente en abril.
El movimiento ocurre en un momento de mayor actividad para la minería argentina, especialmente en cobre, luego de años sin producción relevante del metal rojo y en medio de una agenda de apertura a inversiones mineras en provincias cordilleranas. Mendoza, históricamente más restrictiva frente a la minería metalífera, ha comenzado a ordenar nuevos paquetes de exploración y a avanzar con evaluaciones ambientales en el distrito de Malargüe.
Qué adquirió Argentina Metals
Las propiedades El Salado y La Quimera comprenden en conjunto 9.980 hectáreas de derechos mineros en Mendoza. Según la información corporativa, se trata de activos de exploración de cobre en una zona que la compañía considera parte de un distrito subexplorado de los Andes argentinos.
Argentina Metals señaló que la aprobación de la Dirección de Minería de Mendoza completa el proceso de adquisición y asegura su interés del 100% sobre ambas propiedades. La compañía no informó recursos minerales, reservas, leyes de cobre ni resultados de perforación asociados a estos activos, por lo que el potencial de El Salado y La Quimera permanece en una etapa temprana y sujeto a futuros trabajos de exploración.
El CEO de la firma, Raymond D. Harari, sostuvo que la aprobación “completa el proceso de adquisición” y asegura la propiedad total de los activos, además de ampliar la presencia de la compañía en una de las regiones emergentes de cobre de Argentina. La declaración apunta al valor estratégico de la superficie incorporada, aunque todavía no equivale a una validación geológica mediante recursos o estudios económicos.
La operación fue informada por Argentina Metals, que precisó que la transferencia fue aprobada por la autoridad minera provincial.
Los términos financieros del cierre
Como parte del cierre de la transacción, Argentina Metals realizó un pago final a los vendedores por CAD$195.000 en efectivo y emitió 450.000 acciones comunes de la compañía.
Esas acciones están sujetas a un período legal de retención de cuatro meses y un día bajo la normativa canadiense de valores, además de restricciones contractuales de negociación hasta el 25 de febrero de 2027.
La empresa también informó que, sujeto a la aprobación de la TSX Venture Exchange, emitirá 225.000 acciones comunes adicionales a un tercero independiente en calidad de comisión de intermediación. Ese paquete representa una comisión equivalente a CAD$54.000, calculada sobre un precio de CAD$0,24 por acción. Las acciones del finder tendrán restricciones contractuales hasta el 30 de junio de 2027 y el mismo período legal de retención de cuatro meses y un día.
Con la emisión de acciones a vendedores e intermediario, Argentina Metals indicó que pasará a tener 72.248.343 acciones comunes emitidas y en circulación.
Una cartera que crece en Mendoza
La adquisición de El Salado y La Quimera se suma a una expansión más amplia de Argentina Metals en Mendoza. En abril, la compañía anunció la compra de cuatro propiedades adicionales —Angellica, Roma, Veneto y Belluno— que totalizan 19.151 hectáreas, también en la provincia.
Con esas operaciones, la compañía afirma mantener aproximadamente 146.700 hectáreas distribuidas en 26 proyectos, todos con propiedad del 100% y sin royalties privados, NSR, derechos de recompra ni obligaciones de earn-in, salvo las regalías aplicables a la Provincia de Mendoza.
El eje de la tesis de Argentina Metals es acumular escala territorial antes de una fase exploratoria más intensiva. En minería de cobre, especialmente en sistemas tipo pórfido, la superficie y la continuidad geológica son factores relevantes porque los blancos pueden requerir campañas sucesivas de mapeo, geofísica, geoquímica y perforación antes de delimitar un descubrimiento económico.
La compañía presenta a Las Estrellas como su proyecto insignia y ha señalado que su cartera se ubica en una zona subexplorada de los Andes argentinos. Sin embargo, la información disponible hasta ahora apunta a una historia esencialmente exploratoria: no hay todavía producción, estimación de recursos ni estudio técnico-económico asociado a los nuevos activos.
Por qué Mendoza vuelve al radar del cobre
El cierre de esta adquisición se produce en un contexto relevante para Mendoza. En diciembre de 2025, Argentina informó la aprobación legislativa de la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto PSJ Cobre Mendocino, también conocido como San Jorge, presentado como el primer desarrollo metalífero de gran escala con luz verde legislativa en la provincia en más de dos décadas.
De acuerdo con información oficial argentina, ese proyecto contempla una inversión inicial proyectada de US$600 millones y una producción promedio estimada de 40.000 toneladas anuales de cobre fino. Para la provincia, esa aprobación reabrió el debate sobre el rol de Mendoza en una industria cuprífera donde Argentina busca recuperar terreno.
La relevancia para juniors como Argentina Metals es directa: la aprobación de proyectos más avanzados y la tramitación de paquetes de exploración pueden mejorar la percepción de riesgo jurisdiccional, abrir espacio para financiamiento y atraer equipos técnicos a distritos que durante años tuvieron menor actividad que San Juan, Catamarca o Salta.
En paralelo, el Gobierno de Mendoza ha impulsado el esquema de Malargüe Distrito Minero Occidental, con distintas etapas de evaluación ambiental para proyectos exploratorios. En octubre de 2025, la provincia informó el ingreso a la Legislatura de las Declaraciones de Impacto Ambiental de 27 proyectos de exploración del MDMO II y señaló que 71 proyectos adicionales correspondientes a una tercera fase habían ingresado a evaluación.
Ese proceso no elimina los desafíos ambientales ni sociales. Mendoza mantiene una sensibilidad particular respecto del agua, la alta cordillera, glaciares, zonas periglaciares y participación ciudadana. Para las compañías exploradoras, el avance dependerá tanto de la geología como de permisos, estándares ambientales, relación comunitaria y capacidad de demostrar bajo impacto en etapas tempranas.
La lectura para la industria minera
Para la industria, la noticia no debe leerse como el ingreso inmediato de nueva producción de cobre, sino como parte de una fase anterior: la consolidación de propiedad minera y preparación de portafolios para exploración sistemática.
Argentina no tiene hoy un peso productivo comparable al de Chile o Perú en cobre, pero cuenta con una cartera de proyectos que ha vuelto a captar atención internacional. Los grandes desarrollos en San Juan y la reactivación de iniciativas en Mendoza han reforzado la tesis de que el país podría transformarse en un proveedor relevante si logra resolver permisos, financiamiento, infraestructura, estabilidad regulatoria y licencia social.
En ese escenario, las juniors cumplen un rol distinto al de las grandes mineras: toman posiciones tempranas, estructuran propiedad, generan información geológica y buscan elevar el valor de los activos mediante exploración. El riesgo es alto, porque muchas propiedades tempranas no llegan a descubrimientos económicos, pero también son el punto de partida de futuros distritos.
Para Argentina Metals, el próximo paso será mostrar avances concretos en terreno: programas de mapeo, muestreo, estudios geofísicos, priorización de blancos y, eventualmente, permisos para perforación. La incorporación de El Salado y La Quimera agrega superficie y control territorial, pero el mercado minero observará si esa escala se traduce en resultados técnicos verificables.
Qué observará la industria
El foco estará puesto en tres variables. Primero, la velocidad con que Argentina Metals pueda convertir propiedad minera en programas exploratorios con datos nuevos. Segundo, la evolución del marco ambiental de Mendoza, especialmente en el distrito de Malargüe y en proyectos ubicados en zonas sensibles de alta montaña. Tercero, la capacidad de la compañía para financiar exploración sin diluir excesivamente a sus accionistas.
El cierre de El Salado y La Quimera confirma que Mendoza está ganando tracción en la competencia argentina por atraer exploración de cobre. Pero la consolidación de hectáreas es solo el primer paso: la relevancia minera de estos activos dependerá de resultados geológicos, permisos y continuidad de inversión en un ciclo donde el cobre sigue siendo uno de los metales estratégicos para electrificación, redes, infraestructura y transición energética.
Palabra clave sugerida: Argentina Metals Mendoza.






