
La propuesta contempla cinco áreas para explorar y eventualmente desarrollar minerales críticos en el fondo marino del Pacífico. La licitación podría realizarse el 16 de diciembre de 2026, con contratos de hasta 20 años.
Estados Unidos avanzó en la preparación de una subasta de derechos mineros submarinos frente a las Islas Marianas del Norte, en el Pacífico occidental, con cinco áreas que en conjunto abarcan cerca de 67,2 millones de acres, equivalentes a unos 272 mil km². El proceso apunta a habilitar exploración y un eventual desarrollo de depósitos de minerales críticos asociados a nódulos polimetálicos, costras de ferromanganeso y sulfuros marinos.
La propuesta considera realizar la subasta denominada PACM-2 el 16 de diciembre de 2026, bajo un mecanismo competitivo de ofertas ascendentes. Sin embargo, la fecha todavía depende de que la autoridad estadounidense complete las etapas regulatorias previas y publique el aviso definitivo de licitación al menos 30 días antes.
El movimiento profundiza la estrategia de Washington para ampliar su acceso a materias primas consideradas estratégicas, en momentos en que Estados Unidos busca reducir vulnerabilidades en cadenas de suministro vinculadas a tecnologías energéticas, manufactura avanzada y aplicaciones de defensa.
Cinco áreas al este y oeste del archipiélago
El diseño preliminar divide la licitación en dos sectores ubicados al este de las Islas Marianas del Norte y tres al oeste.
Las superficies consideradas son:
- CNMI East-1: 15,78 millones de acres.
- CNMI East-2: 18,08 millones de acres.
- CNMI West-1: 10,94 millones de acres.
- CNMI West-2: 11,02 millones de acres.
- CNMI West-3: 11,38 millones de acres.
En total, las cinco áreas alcanzan aproximadamente 67,20 millones de acres.
El sector bajo evaluación se inserta en la plataforma continental exterior estadounidense del Pacífico y comprende ambientes de gran profundidad. La zona evaluada inicialmente en el proceso regulatorio alcanzó profundidades estimadas entre 1.130 y 7.650 metros, con presencia de llanuras abisales, montes submarinos y guyots.
Las áreas de licitación se ubican a ambos lados del arco de las Marianas, cerca de Guam y Saipán, pero fuera de sectores protegidos identificados en la planificación marina federal.
Nódulos polimetálicos y costras de ferromanganeso
Los contratos permitirían buscar minerales contenidos en nódulos polimetálicos, depósitos de costras de ferromanganeso y sulfuros marinos. Este tipo de formaciones puede concentrar distintos metales utilizados por industrias tecnológicas y energéticas.
La sola adjudicación de un área, sin embargo, no autorizará automáticamente la extracción comercial.
Las empresas que obtengan derechos deberán primero caracterizar los depósitos y posteriormente presentar planes específicos de delineación, pruebas o explotación minera, los que estarán sujetos a nuevas evaluaciones y autorizaciones antes de cualquier producción.
El esquema regulatorio separa así la entrega del derecho de exploración del permiso efectivo para realizar minería, un punto relevante ante la discusión internacional sobre los potenciales impactos ambientales de la extracción en aguas profundas.
Contratos por 20 años y ofertas mínimas de US$3 millones
El modelo financiero preliminar considera un plazo primario de 20 años para cada contrato.
La oferta mínima establecida para participar sería de US$3 millones por cada área, aunque la adjudicación se realizaría mediante una subasta oral ascendente que podría elevar significativamente el valor final dependiendo del interés empresarial.
Si las cinco áreas fueran adjudicadas únicamente al monto mínimo, las ofertas iniciales representarían al menos US$15 millones, sin considerar competencia adicional durante la subasta.
El régimen incorpora además pagos de arriendo progresivos durante la vigencia de los contratos y regalías asociadas a una eventual producción.
Para las áreas orientales, la propuesta considera una regalía equivalente al 2% del valor de la producción durante los primeros cinco años, aumentando a 5% a partir del sexto año.
En las áreas occidentales, la carga sería superior: 5% durante los primeros cinco años de producción y 7% posteriormente.
La extracción realizada durante etapas de delineación o pruebas y comercializada en condiciones de mercado tendría una regalía de 5%.
Estados Unidos acelera su estrategia de minerales críticos
El avance de PACM-2 ocurre mientras Washington refuerza su política para ampliar la disponibilidad doméstica de minerales considerados esenciales para baterías, redes eléctricas, electrónica, sistemas de defensa y manufactura avanzada.
La minería submarina comienza así a integrarse de manera más concreta al mapa estadounidense de abastecimiento de recursos, junto con nuevos proyectos terrestres, iniciativas de reciclaje y estrategias para desarrollar capacidad local de procesamiento.
El interés por el fondo marino ha aumentado porque algunos depósitos concentran varios elementos dentro de una misma formación geológica. Los nódulos polimetálicos, por ejemplo, pueden contener manganeso, níquel, cobre y cobalto, dependiendo de su composición y ubicación.
La posibilidad de desarrollar estos recursos introduce una nueva variable en la competencia internacional por asegurar materias primas críticas, especialmente en un mercado donde China mantiene una fuerte participación en diversas etapas del procesamiento y refinación de minerales estratégicos.
Permisos ambientales seguirán siendo decisivos
La planificación estadounidense ya completó una evaluación ambiental asociada a la entrega de los contratos y a las primeras actividades de caracterización.
Esa revisión no equivale a una autorización minera.
Cualquier proyecto que avance hacia extracción deberá enfrentar procesos ambientales adicionales y presentar antecedentes específicos sobre tecnología de recolección, descargas, monitoreo ambiental, navegación, biodiversidad, arqueología marina y protección de infraestructura submarina.
Entre las exigencias consideradas para los futuros adjudicatarios aparecen además planes de participación comunitaria, utilización de mano de obra local, infraestructura portuaria, relación con actividades pesqueras y objetivos relacionados con la cadena de suministro estadounidense.
También se contempla coordinación con organismos vinculados a seguridad y defensa, un elemento especialmente relevante por la ubicación estratégica de las Islas Marianas en el Pacífico occidental.
Una nueva frontera para la industria minera
La licitación todavía no garantiza que exista una futura operación comercial. El proceso podría modificarse y las áreas definitivas solo quedarán establecidas cuando se publique el aviso final.
Aun así, la escala territorial considerada convierte la iniciativa en una de las señales más concretas del interés estadounidense por trasladar parte de su estrategia de minerales críticos hacia el océano profundo.
Para la industria minera global, el avance será seguido con atención no solo por el potencial geológico de las zonas licitadas, sino también porque puede ayudar a definir estándares técnicos, ambientales y fiscales para proyectos submarinos bajo jurisdicción nacional.
Si la subasta finalmente se realiza en diciembre, el mercado tendrá una primera señal concreta sobre cuánto interés existe entre compañías mineras y desarrolladores tecnológicos por asumir los elevados desafíos operacionales, ambientales y financieros de explotar minerales a varios kilómetros bajo la superficie del Pacífico.






