
BUENOS AIRES.– La minería argentina cerró 2025 con cifras históricas que confirman un cambio de escala en su inserción internacional. De acuerdo con datos oficiales, las exportaciones mineras totalizaron US$ 6.037 millones, el mayor registro del sector, impulsadas por el sólido desempeño del oro y el litio, junto con la entrada en producción de nuevos proyectos y un escenario de precios internacionales favorables. La frase clave que atraviesa el balance es clara: la minería se consolida como un pilar creciente de la balanza comercial argentina.
En el acumulado de los últimos doce meses, las exportaciones de minerales metalíferos alcanzaron US$ 4.948 millones, equivalentes al 82% del total del sector. Dentro de este grupo, el oro volvió a ocupar un rol dominante, con envíos por US$ 4.078 millones, cifra que constituye un récord histórico y reafirma su condición de principal producto minero de exportación del país.
El desempeño del metal dorado estuvo asociado tanto a precios internacionales elevados como a la consolidación de operaciones en provincias clave como San Juan, Santa Cruz y Jujuy, donde las minas en operación lograron sostener altos niveles de producción y eficiencia, pese a un contexto global marcado por la volatilidad financiera y geopolítica.
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Litio: crecimiento productivo pese a precios más moderados
El litio también alcanzó un máximo histórico en términos de exportaciones, con US$ 905 millones, lo que representó cerca del 15% del total minero. A diferencia del oro, este resultado no respondió únicamente al precio, sino principalmente al incremento en los volúmenes producidos, tras el inicio de operaciones de cuatro nuevos proyectos entre 2024 y 2025.
Con ello, Argentina pasó a contar con siete minas de litio en producción, consolidando su posicionamiento dentro del denominado “triángulo del litio” sudamericano. Este avance permitió compensar, al menos parcialmente, la corrección que mostraron los precios internacionales del carbonato de litio durante parte de 2025, y sentó las bases para un crecimiento más estable en el mediano plazo.
Los minerales restantes, entre ellos plata, cobre y otros productos industriales, aportaron US$ 184 millones, equivalentes al 3% del total, reflejando aún un espacio relevante para la diversificación futura de la canasta exportadora minera.
Inversiones y proyección de largo plazo
Desde el Gobierno argentino destacan que estos resultados son consecuencia de una combinación virtuosa: precios internacionales favorables, maduración de inversiones previas y un nuevo marco de incentivos. En ese contexto, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una herramienta central para acelerar proyectos en carpeta y atraer capitales de largo plazo.
Las autoridades proyectan que, con nuevas iniciativas en cobre, litio y oro, la balanza comercial minera podría experimentar un crecimiento exponencial en los próximos años, ampliando el aporte del sector a las exportaciones totales del país y reforzando su rol estratégico en la economía.
Así, el récord de 2025 no solo marca un hito estadístico, sino que anticipa una transformación más profunda del perfil productivo argentino, con la minería como uno de sus vectores centrales.












