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Industria Minera

Trabajadores de Barrick denuncian fallas de calefacción y suministro tras quedar aislados en Pascua-Lama

Trabajadores de Barrick en Pascua-Lama enfrentan serias deficiencias en calefacción y suministro tras quedar aislados por un sistema frontal en la Región de Atacama.

Trabajadores de Barrick denuncian fallas de calefacción y suministro tras quedar aislados en Pascua-Lama

El operativo aéreo comenzó este viernes en los campamentos Barriales y Potrerillos, mientras representantes sindicales cuestionaron la preparación de las instalaciones para enfrentar el sistema frontal que golpeó a la Región de Atacama.

Trabajadores que permanecieron aislados en los campamentos Barriales y Potrerillos, asociados al proyecto Pascua-Lama de Barrick Chile, denunciaron problemas de calefacción, suministro eléctrico y disponibilidad de agua potable durante la emergencia provocada por el sistema frontal en la alta cordillera de la comuna de Alto del Carmen.

La situación abrió una controversia sobre las condiciones en que permaneció el personal mientras los accesos terrestres estuvieron interrumpidos. Barrick inició este viernes 24 de julio un operativo de evacuación mediante helicópteros, condicionado por la visibilidad y la seguridad de vuelo en una zona donde la acumulación de nieve impidió normalizar los desplazamientos.

Hasta el mediodía se habían completado dos de los ocho vuelos programados para la jornada, con ocho trabajadores trasladados desde los campamentos. La compañía mantuvo desplegados recursos logísticos para continuar la salida del personal durante el día, siempre que las condiciones meteorológicas permitieran operar las aeronaves.

Trabajadores cuestionan condiciones del campamento

El presidente del sindicato de una empresa colaboradora, Sergio Durán, describió un escenario marcado por bajas temperaturas, interrupciones de servicios básicos y un fuerte desgaste emocional entre quienes permanecieron aislados.

El dirigente sostuvo que las principales dificultades se producían durante la noche, cuando parte de las habitaciones no contaba con calefacción suficiente. Aunque existían alimentos, gas y atención médica, los trabajadores debieron enfrentar temperaturas que habrían descendido hasta un rango de entre -15 °C y -17 °C.

Durán afirmó que algunas personas experimentaron episodios de angustia y debieron ser contenidas por sus compañeros. También cuestionó la capacidad de la infraestructura para responder a un evento meteorológico de esta magnitud, especialmente en materias relacionadas con energía, calefacción, agua y protección contra incendios.

Las denuncias incluyen dificultades para operar la red contra incendios debido a la nieve, problemas en el funcionamiento de la planta de agua potable y riesgos para la continuidad del suministro eléctrico. El sindicato presentó antecedentes ante la Inspección del Trabajo para que las condiciones laborales durante la contingencia sean revisadas.

Uno de los puntos más sensibles fue la disponibilidad de combustible para los equipos auxiliares. El representante sindical advirtió que el petróleo destinado al generador de respaldo estaba próximo a agotarse y que los propios trabajadores debieron organizar una cadena humana para transportar combustible hasta el equipo.

Versiones contrapuestas sobre los servicios básicos

La emergencia dejó en evidencia diferencias entre la evaluación entregada por Barrick y los testimonios difundidos por trabajadores y familiares.

En los días previos al operativo, la empresa sostuvo que el personal permanecía en buen estado de salud y resguardado en instalaciones con aislación térmica, energía, alimentos, agua potable, ropa adecuada y atención médica permanente. También aseguró que mantenía comunicación con las familias y las autoridades mientras evolucionaban las condiciones meteorológicas.

Los trabajadores, en cambio, reportaron congelamiento de cañerías, problemas de calefacción, interrupciones eléctricas y limitaciones para mantener operativos algunos servicios esenciales. Registros obtenidos desde los campamentos mostraron nieve acumulada sobre puertas, ventanas, vehículos y estructuras.

La cantidad de personal mencionada durante la contingencia también varió a medida que avanzó la emergencia. Los primeros balances situaron en 42 el número de trabajadores de Barrick y empresas contratistas presentes en Barriales y Potrerillos. Informaciones posteriores cifraron en 39 las personas que continuaban a la espera de evacuación aérea.

Estas diferencias serán parte de los antecedentes que deberán aclararse una vez terminado el traslado, junto con la duración efectiva del aislamiento, la disponibilidad de combustible, el funcionamiento de los sistemas de respaldo y los protocolos activados antes de la llegada del frente climático.

Evacuación aérea desde la alta cordillera

Barrick programó el traslado aéreo después de que los caminos hacia los campamentos quedaran cortados y las condiciones impidieran realizar vuelos seguros durante los días más intensos del sistema frontal.

La evacuación se organizó en varias operaciones de helicóptero con destino a zonas seguras de la Provincia del Huasco. El proceso depende de ventanas meteorológicas, visibilidad, viento y condiciones de aterrizaje en sectores de alta montaña.

La compañía señaló que comprende la preocupación manifestada por los trabajadores y sus familias, y fijó como prioridad completar la evacuación de manera segura. En paralelo, dispuso maquinaria para apoyar la limpieza de caminos y recursos aéreos para colaborar con tareas logísticas y de rescate ejecutadas por organismos públicos en Alto del Carmen. (NOSTÁLGICA cl)

La emergencia no se limitó a las instalaciones vinculadas a Pascua-Lama. El frente climático provocó cortes de conectividad, crecidas y aislamiento de localidades en distintos puntos de Atacama, obligando a coordinar operaciones entre empresas, autoridades, Fuerzas Armadas, Carabineros y equipos de emergencia.

Una prueba para los protocolos de alta montaña

El episodio vuelve a poner bajo revisión los estándares de preparación de los campamentos mineros ubicados en zonas cordilleranas. En estas instalaciones, la continuidad de energía, calefacción, agua, comunicaciones y atención médica resulta crítica cuando los accesos terrestres quedan suspendidos por varios días.

Las faenas y proyectos de alta montaña operan con protocolos específicos para enfrentar nevazones, viento blanco, temperaturas extremas y cierres prolongados de caminos. Sin embargo, la efectividad de esos procedimientos depende de que los sistemas de respaldo tengan autonomía suficiente y puedan funcionar incluso cuando la nieve bloquea infraestructura exterior.

La disponibilidad de combustible para generadores, el diseño de las redes contra incendios, la protección de las cañerías y la capacidad de comunicación con el personal son elementos que adquieren especial relevancia frente a eventos meteorológicos más severos o extensos que los previstos originalmente.

También será necesario determinar si los pronósticos disponibles permitían adoptar medidas preventivas adicionales, como anticipar cambios de turno, reducir la dotación, aumentar las reservas de combustible o evacuar personal antes del cierre completo de los accesos.

Seguridad laboral y continuidad operacional

Aunque Pascua-Lama no se encuentra en producción, Barriales y Potrerillos mantienen infraestructura y personal asociado a labores de vigilancia, mantenimiento, gestión ambiental y otras actividades vinculadas al proyecto.

Por esa razón, la contingencia tendrá efectos más allá del operativo de rescate. La revisión de los protocolos podría derivar en nuevas exigencias para Barrick y sus contratistas, ajustes en los planes de emergencia y una evaluación de las instalaciones utilizadas durante periodos de condiciones climáticas extremas.

Para la industria minera, el caso refuerza la necesidad de incorporar escenarios meteorológicos de mayor severidad en la planificación operacional. La alta cordillera concentra proyectos, caminos, campamentos, sistemas eléctricos y obras hídricas expuestos a nevazones intensas, remociones en masa y pérdida de conectividad.

Una vez concluida la evacuación, la atención se trasladará a la situación de los trabajadores que continúan en los campamentos, el estado de los servicios críticos y las acciones que adopten los organismos laborales. También se deberá evaluar si las condiciones denunciadas corresponden a fallas puntuales provocadas por un evento excepcional o a brechas estructurales en la preparación de las instalaciones.

El resultado de esas revisiones será relevante para determinar responsabilidades y para fortalecer los estándares con que la minería chilena enfrenta emergencias en zonas donde una interrupción logística puede transformarse rápidamente en un riesgo para la seguridad de las personas.